Cayo Hueso
artwork by Nelson Ponce

MANTECA


“I used to spend lots of time in this park. You know, the hustle has always been my thing. And I always believed this hood belonged to me. Let me tell ya, my grandfather’s godfather is from that gang of tobacco rollers that named all this shit after they returned from the other Cayo Hueso and planted the name right here. And it stayed. One of my relatives was buddies with Chano Pozo before he went away and left everything behind. And when I say buddies, I mean real buddies. A man who died invoking Changó upon Chano’s death. Because they may tell ya that the souls of Maria Teresa Vera and Malanga still live here in Cayo Hueso. Aché for Teresa, may she rest in peace. And it ain’t no machismo or anything like that, but for me, Cayo Hueso is Chano Pozo, from here to the very New York, where they filled him with bullets.

What a dumbass he was. He shoulda listened to Changó and become his son before taking off. You can’t mess up like that. Especially with Changó. Or why do think there’s all those ebbó all over the place? How bout those two roosters, the goat head, and the big banana bunch under the ceiba tree? Bro, everything here is solved with Santería. But the damn WiFi Zone fucked it all up. All kinds of people day and night. You gotta have some nerve coming all the way here to drop your banana bunch offering to Changó and let it sit for six days while everybody is watching, talking shit on their cell phones with God knows who. Not me. For even Mazzantini, the bullfighter, had his day here. For me, Cayo Hueso all the way. Til the day that Ikú tells me: yo, time to go.”

MANTECA

por Larry J. González

“Aquí en Cayo Hueso ya no hay rufa. La rufa de ampanga, te digo, la de te parto en dos de un cuchillazo. Y es la más pura verdad que por muy guapo que tú seas no hay por qué estar sacando un cuchillo, ni aflojándole un auténtico navajazo a nadie en el mismísimo centro del pecho, pero yo con lo que si no puedo es con las broncas ñoñas esas de ahora, pa dar una vueltecita en la fiana y a las dos horas estar devuelto aquí, con tan solo una advertencia. Y no pasó na, y tan amigos, como si na, en el mismo centro del Parque Trillo. No, chico, así guapo es cualquiera. Pa mí, el verdadero corazón de Cayo Hueso es esto, el Parque Trillo. Aunque igual me inclino de rodillas allá abajo en “La Criolla” donde Martí tuvo los grilletes puestos, y con esa misma reverencia bajo la cabeza ante ese que está ahí (la mano derecha señalando el busto del General Quintín Banderas).”

“En este parque yo antes me echaba horas. Tú sabe, lo mío siempre ha sido el invento. A la cara. La talla mía es que yo siempre me he creído que to este barrio me pertenece. Te aclaro, el padrino de mi abuelo es del piquete de los tabaqueros que le pusieron nombre a to esto cuando viraron del Cayo Hueso del yuma pacá y tiraron ese nombre aquí mismo. Y se quedó. Como también tenía en mi familia a uno de los mejores amigos de Chano Pozo antes de irse de aquí pal carajo. Cuando te digo amigo, te digo amigo-amigo. Un hombre que se murió invocando a changó por la muerte de Chano. Porque a ti te podrán decir que aquí en Cayo Hueso está el muerto de María Teresa Vera y de malanga. Y to el aché y la luz pa esa grande de Teresa. Pero no es machismo ni na, lo que pa mí Cayo Hueso es Chano Pozo, desde aquí hasta el mismísimo Nueva York donde le metieron aquella pila e tiro. Comemierda que fue, por no hacerle caso a Changó y volverse su hijo antes de irse echando.”

“Y eso sí se paga caro. Y con Changó más. O por qué si no tú crees que están to esos ebbó ahí. Esos dos gallos, aquella cabeza de carnero, y esa inmensa mano de plátanos debajo de la ceiba grande. Aquí to se resuelve con brujería, mi hermano. Y lo que ha jodío to la brujería es la salá zona wifi está que tiene este parque repleto de cualquier tipo de gente. Hay que ser de verdad valiente pa venir con esa mano de plátanos que le pusiste seis días a los pies a Changó y dejarla reposar en esa ceiba, cuando to el mundo está arriba de ti en la miradera, y a la vez hablando mierda por los celulares esos con medio mundo. Yo sí no, lo que yo tenga que poner en esa ceiba, lo echo. Si en este barrio toreó hasta Mazantini el torero. Conmigo, Cayo Hueso hasta afuera. Hasta que venga Ikú y me diga: Vamo, tumbando.”

︎Presented by Habana Arte



 



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